domingo, 27 de agosto de 2017

Los maestros, los guías

Pelegrina, Guadalajara.



"Amo la naturaleza, amo la música de Bach
Amo al árbol, al viento  y al caballo
Y guardo para mí un anhelo profundo:
El de sumarme un día a la legión de los anónimos,
sin nombre, sin imagen, sin historia personal,
sólo un canto de amor y paz
que el viento lleva hacia un mundo de hermanos"

Atahualpa Yupanqui


La Pedriza, Madrid


¿Qué es el hombre sin la naturaleza? Un ser que deambula dormido en la oscuridad  de la rutina y el materialismo, de la egolatría y egocentrismo. En definitiva, un ser destructivo con el medio qu e le soporta, con sus semejantes y sobre todo consigo mismo. Sin comprender, respetar y admirar la maravilla de lo vivo el humano poco a poco, se marchita en vida.

La Música, sigue e imita la armonía de la Naturaleza, de esto sabían bien Don Atahualpa y Johann S. Bach. Dos maestros que nos dejaron su legado para no perdernos en el caos y en la oscuridad.

Su música sigue siendo una antorcha...


jueves, 20 de julio de 2017

Cultiva el corazón



Cultiva el corazón.
Aliméntalo con humildad, sencillez.
Se regocija con lo simple,
algo tan simple como lo es el oler el aire después de una lluvia
ver las gotas posadas en las hojas
y saber que esas simples, minúsculas gotas alimentarán la vida,
harán  crecer la hierba del humilde reino vegetal que a todos alimenta.
Pues todo crece por el calor y la generosidad
de algo superior, que no podemos vislumbrar pero sí sentir.
Alimenta tu corazón
para que un día fuerte y sano
cual robusto árbol
y a semejanza de éste
sabio y humilde, acepte su destino
alegre e infinito.

martes, 20 de junio de 2017

Las cuatro cuerdas del violín, simbolismo.

Las cuatro cuerdas del violín, Edward Okun



Una obra realmente misteriosa, la del artista polaco Edward Okun. Como toda obra, además de la parte estética está presente la parte simbólica, esto es lo que el artista quiere transmitir al espectador provocando en él un sentimiento, una evocación o un conocimiento intuitivo. 

En esta obra vemos la escena de lo que parece un funeral. Sobre el manto negro reposa un violín rodeado de flores de cristantemo. Y cuatro mujeres en procesión recorren a su lado dando el último adiós. Teniendo en cuenta el título de la obra "las cuatro cuerdas del violín", el simbolismo es claro. La primera mujer empezando desde la izquierda, es la cuerda Sol, la cuerda más grave del violín, en la expresión de su rostro vemos la solemnidad, una reverencia seria. Parece representar a la mujer más mayor de las cuatro. Lleva sus dos manos cruzadas sobre su pecho, los ojos cerrados  y en su boca se puede leer la entonación de la nota que le es propia. 

Las cuerdas Re y La por tener su ubicación en el centro del batidor del violín, ocupan la misma en la pintura. Re es una mujer elegante, de rasgos finos, un poco más joven que la de Sol. Igualmente seria, pero sin la gravedad ni el caracter tan solemne de Sol, en su boca parece entonar la nota Re.  La cuerda de tonalidad La, de cabellos oscuros, apararenta aun más juventud que su antecesora Re y  parece mirar de soslayo al violín, advertimos en su expresión un rostro más risueño, no tan formal y en su boca la entonación de la nota que le pertenece. Lleva igualmente las dos manos cruzadas en su pecho. Estas tres mujeres representadas en las cuerdas del violín, van juntas entonando sus respectivas notas en sus diferentes registros en un canto emotivo, reverencial.

La mujer de la cuerda Mi, la cuerda quizá más enigmática, lleva el pelo aun más oscuro y es la única que mira de frente al instrumento, además de ser la única que no canta, no entona su nota.  Sólo lleva la mano derecha apoyada en su pecho. La cuerda Mi, es Mi-steriosa, llena de profundos y hondos sentimientos. Estos pueden ser desgarradores  o bien incitar a la alegría más exhuberante. No hay términos medios en la cuerda Mi. Es quizá la tonalidad más unida al violín por su  expresividad y es por ello que  mira directo al instrumento, con respetuoso y sobrio pesar.

Todas las obras de Edward Okun están llenas de lírica simbólica, que nos invita a descubrir, y según quien las observe, evocará un sentimiento o un conocimiento encriptado en símbolo. 



 

Para ver más obras de Edward Okun, click aquí

Tributo a Andreas Faber Kaiser

Nuestro pequeño homenaje al investigador Andreas Faber Kaiser

Andreas Faber Kaiser
  

"Está bien claro que la inmensa mayoría de nosotros vivimos la sombra de la realidad, que vemos únicamente la superficie de un océano que encierra profundos y reveladores abismos, corrientes invisibles que condicionan la estructura y apariencia de la superficie en que nos movemos.
Busquemos el por qué de las cosas, de los fenómenos que nos rodean a diario..." 

"El hombre no es más que una determinada forma que ha adoptado el cosmos. Nada desaparece, nada aparece; nada se destruye, nada se crea.  Todo es únicamente variación, estados cambiantes, de un mismo Uno, que es a la vez Todo; llamémosle Cosmos".

Andreas Faber Kaiser


Los que seguimos del lado de acá, luchando por caminar un camino propio, por conocernos  para conocer, nos encontramos reflejados en seres humanos que sembraron conscientemente un sinfín de semillas de valor y verdadero amor por el conocimiento. Nos bastó leer unas pocas líneas de Andreas para sentir su honestidad por ello nos encontramos muy agradecidos a su inmensa labor.

Andreas Faber-Kaiser (1944-1994), autor especializado en la investigación de aspectos de nuestra historia que los poderes establecidos intentan ocultar. Este es un certero apunte biográfico. Andreas estudio filosofía y era un profundo conocedor de las culturas antiguas. Fue el creador y director de la prestigiosa revista "Mundo desconocido" admirada internacionalmente por ser una de las pocas revistas de la época que trataba temas como la parapsicología, esoterismo, etc... de una forma sobria y respetable. Autor de libros que fueron publicados en varios idiomas y que actualmente son muy difíciles de encontrar. También tuvo varios programas radiofónicos como Sintonia Alfa.


Andreas Faber Kaiser murió en lo más pleno de la vida, contaba con 49 años y una sabiduría fruto de su experiencia.
Faber kaiser fue con el doctor Muro, el exministro Rosón entre otros, las víctimas de un complot que hasta día de hoy se desconoce oficialmente.

También queremos recordar al investigador Alejandro Vignati.

Meses después de la muerte "aun no esclarecida" del amigo y compañero de Andreas, Alejandro Vignati, Kaiser tuvo que finalizar las publicaciones de "Mundo desconocido"

En la flor de la vida murieron dos de los investigadores más honestos y que deberían de ser claros ejemplos de lucha.




Alejandro Vignati

De Alejandro Vignati ni siquiera wikipedia hace referencia y apenas se consiguen fotografías. Murió en Venezuela cubriendo un articulo para "Mundo desconocido" acerca de las armas bacteriológicas de los Estados Unidos. Muerte aun no esclarecida...


Esta es la web oficial acerca de Andreas que la administra el hijo del mismo, Sergi Faber i Castellanos. Sitio web de referencia donde uno se puede informar muy bien acerca de sus publicaciones.

https://mundodesconocido.wordpress.com/ Es una web de referencia que mantiene y difunde el legado de Andreas Faber Kaiser y que os invitamos a visitar.

También queremos compartir la publicación de otro blog donde se le rinde homenaje a Faber Kaiser. http://www.elblogalternativo.com/2010/04/07/homenaje-a-andreas-faber-kaiser-barcelona-13-de-abril-del-2010/

A continuación compartimos algunos vídeos que están colgados en youtube. 





En el siguiente vídeo hay un corte importante, un corte que bien pudiera llamarse censura.


martes, 21 de febrero de 2017

La música es Número




Al igual que la danza, la música es gesto, un gesto misterioso y físico, un movimiento que remite a un insondable. También es número, porque está constituida por sonidos reducibles a proporciones cifrables. El número es la percepción de lo oculto, de su esencia y del misterio divino.
La música es pues, filosofía. Conocer la música significa ponerse en contacto con las leyes divinas y la belleza de toda creación.



La idea de la música como ”número audible” se debe a Pitágoras. Cuenta la leyenda que, mientras caminaba, pasó al lado de una fragua. Allí habría oído las armonías producidas por los cuatro martillos que golpeaban un yunque. Al pesar los martillos descubrió que sus pesos respectivos eran 12, 9, 8 y 6 libras. La octava venía dada por la relación de los martillos de 6 y 12 libras, es decir una relación numérica de 2/1; la quinta por la relación de los martillos de 12 y 8 libras o de 9 y 6 libras, o sea una relación de 3/2; la cuarta por la relación de los martillos de 8 y 6 libras, o también de 12 y 9 libras, es decir una relación numérica de 4/3; y el unísono por la relación de los martillos de 9 y 8 libras. Estos intervalos primarios (unísono, cuarta, quinta y octava) constituirán en la Edad Media las consonancias perfectas.


El arte de los sonidos es ante todo un asunto de proporción, cuya fuerza y belleza se debe a que permite entrever el mundo puro de los números, una relación de número y cantidad.
El conocimiento del Número y sus propiedades (verdad, inconmutabilidad, eternidad) se presenta como la meta fundamental del estudio de las ciencias y, más especialmente, de la música, pues las proporciones de la música, que actúan como metáforas sonoras de la Creación divina, conducen asimismo a la revelación y a la contemplación del misterio de Dios.




“Gracias a la razón divina, todas las cosas fueron establecidas en la armonía según el orden de los Números. Antes de manifestarse a la sensibilidad, existían en el modelo eterno e inteligible de la existencia creadora, y es en virtud de esta ley matemática preexistente como nacieron las innumerables combinaciones de los elementos, la sucesión armónica de las estaciones y el movimiento de los astros y el cielo” De arithmetica I, Boecio.

Boecio es el primero que categoriza y clasifica la música en sus diversos aspectos al enunciar su famosa trilogía:
1.Música mundana
                                                                   2.Música humana
                                                                   3.Música instrumentalis




La música mundana o “armonía de las Esferas”, no se trata de una música audible: esta música de los cielos y de los elementos es la música de la creación misma y resuena a través de la mediación de los ángeles alrededor del trono celeste.

El hombre, en tanto que microcosmos, también está regido por la armonía. Es el principio unificador entre el cuerpo y el alma.

La música instrumentalis es la tercera rama de la música. Concierne propiamente al arte de los sonidos, tanto vocales como instrumentales y al arte de la composición de una manera general. El alma del hombre, que a semejanza con el alma del mundo posee un equilibrio, un “acorde musical” puede ser el recptáculo de la música instrumental. La música instrumentalis sostiene y fortifica el alma.

Los instrumentos musicales llevan dentro las leyes de la Geometría y las proporciones númericas.
Dibujo de la geometría del violín

Dibujo de tapa armónica de un ukelele.



Según Aureliano de Réomé, la música obtiene su nombre de las Musas, esas hijas de Júpiter que favorecen el arte de la memoria, un arte muy necesario para que el hombre conserve la música en su mente. Las Musas son las protectoras de las artes y del saber
Música proviene de las Musas por las que se cree que este arte se volvió perfecto; o bien de moys que significa agua, porque la música se descubrió en el agua.

Extraido del libro La música en la Edad Media, de Olivier Cullin.

jueves, 26 de enero de 2017

Mozart, miniserie de Marcel Bluwal




En el 261 aniversario del nacimiento de gran compositor W. A. Mozart, quería compartir una serie biográfica muy bien hecha, ambientada y basada en la real historia de Mozart, ya que muchos mitos circularon en torno a su vida, entre ellos el más famoso causado por su temprana muerte con el rumor de que fue un envenenamiento perpetrado por un "enemigo lleno de envidia", el también compositor Antonio Salieri. Hecho este, claramente falso que fue motivado por un escrito de Pushkin y llevado al cine por la película Amadeus que contribuyó a incrementar esa mentira además de que este film da una imagen distorsionada del compositor presentándolo como casi un tonto con un "don divino" para la música, además de dar a entender que bebía alcohol desmesuradamente y usaba unas ridículas pelucas de color rosa, además de la distorsión que hacen de la figura de su padre, que aunque es cierto que era estricto y por ello tuvo sus discordias con su hijo; como padre  y maestro fue una persona admirada por Wolfgang. Aunque muchas cosas son ciertas en ese film, otras están exageradas o son falsas. Una película realmente lamentable, aunque tiene su atractivo si se desconoce algunos puntos importantes. Mozart, pertenecía a una logia masona, hecho este que omite la película Amadeus y estaba muy interesado en temas relacionados con el conocimiento y la Humanidad, tal es así que en la ópera La flauta mágica queda bien expuesta esta ideología y muchas de sus óperas tienen mensajes de gran valor humanístico como lo es el perdón y el triunfo del amor por sobre los infortunios (La clemenza de Tito, El rapto del Serrallo, Las bodas de Figaro, Cosi fan tutte), la liberación que trae no caer en venganzas y la inutilidad de la violencia en la obra Lucio Silla . En la época en la que vivió Mozart muchos científicos, sabios, gente de clases privilegiadas y compositores de la época pertenecieron a alguna de las tantas logias masonas del siglo XVIII. Era el siglo donde el saber cobraba nueva vida, ya iban quedando atrás muchas supersticiones de las antiguas religiones y el hombre necesitaba nuevos aires en el conocimiento.

La serie es del año 1982, dirigida por Marcel Bluwal y nos presenta a un Mozart más cercano y humano, con sus luchas  y anhelos, con sus sufrimientos y alegrías, con su pensamiento e ideología. La obra cuenta con unas excelentes interpretaciones y ambientación de época y consta de seis capítulos, a continuación dejo los enlaces.

Capítulo 1: Leopold


Capítulo 2



Capítulo 3: Borrascas y pasiones



Capítulo 4


Capítulo 5: Tiempos de locura


Capítulo 6: Réquiem




"La flauta mágica fue su testamento dirigido a los hombres, su llamamiento a los ideales de la humanidad. En la obertura, que no es de ninguna manera la de una comedia musical,  condensó la lucha y la victoria de la humanidad con los medios simbólicos de la polifonía: trabajo, esfuerzo ímprobo en la elaboración, lucha y triunfo" Alfred Einstein

domingo, 8 de enero de 2017

El héroe moderno


El héroe moderno, titula Joseph Campbell su último capítulo de la obra El Héroe de las mil caras. ¿Cómo definir al héroe moderno?, si pensamos en esta época actual donde el materialismo y la egomanía enfermiza y el vacío que conlleva a la sociedad a la apatía, a la falta de fe y creatividad, al desprecio e indiferencia hacia la naturaleza que nos sustenta, a la falta de valores que se pueden ver reflejados en todas las manifestaciones de lo artístico y cultural, en la vida familiar, familias cada vez más desestructuradas, matrimonios rotos, ya no hay mitos, actualmente casi no se encuentra el sentido de lo sagrado. El héroe moderno presume de una suicida autosuficiencia. Ya no necesita creer en nada superior, él mismo se basta. Pero es falso ese sentimiento del héroe moderno, sólo es un narcisismo y como tal refleja a una personalidad herida y acorazada que se quiere mostrar invulnerable ante el panorama cada vez más hostil, en el fondo es un temor que vuelve rígido y quebradizo a quien lo siente.

El héroe moderno debe buscarse dentro de sí, como dice Campbell en los momentos de soledad desesperante, bajar a los abismos para volver renovado o perderse definitivamente, pero un héroe- y así lo reflejan todos los mitos- siempre vuelve del abismo. El héroe debe experimentar la oscuridad más densa, a través del dolor para encontrar el rumbo de su Vida y comprender que ésta es un don que se le ha otorgado, que su lucha tiene un sentido profundo que sólo él y para él mismo se hará comprensible y será revelado. A su justo momento...






"La invención de los artefactos mecánicos y eléctricos, y el desarrollo de los métodos científicos de investigación han transformado la vida humana en tal forma que el universo intemporal de símbolos hace mucho tiempo heredados ha sufrido un colapso. A esto se refieren en el Zaratustra de Nietzsche las trascendentales palabras que anuncian una época: “Muertos están los dioses”. Es una fábula que sabemos que se ha repetido de mil maneras. Es el ciclo del héroe de la edad moderna, la maravillosa historia de la especie humana que llega a la madurez. El lastre del pasado, la atadura de la tradición han sido destruidos con seguros y poderosos golpes. La telaraña del sueño mítico cayó, la mente se abrió a la íntegra conciencia despierta, y el hombre moderno surgió de la ignorancia de los antiguos, como una mariposa de su capullo o como el sol del amanecer surge del vientre de la madre noche"





 No solamente las investigaciones con el telescopio y el microscopio han eliminado el lugar oculto de los dioses: ya no existe la clase de sociedad de la que los dioses eran soporte.
La unidad social no es ya la portadora del contenido religioso, sino una organización económico-política. Sus ideales no son ya los de la pantomima hierática, que hace visibles en la tierra las formas del cielo, sino los del estado seglar, que libra una competencia difícil y sin tregua por la supremacía y los recursos materiales. Las sociedades aisladas, atadas al sueño dentro de un horizonte mitológico, no existen más que como regiones de explotación. Y dentro de las mismas sociedades progresistas, todos los últimos vestigios de la antigua herencia humana de ritual, moralidad y arte, están en plena decadencia.





Entonces todo el significado estaba en el grupo, en las grandes formas anónimas, no en la expresión individual propia; hoy no existe ningún significado en el grupo ni en el mundo; todo está en el individuo. Pero en él el significado es absolutamente inconsciente. El individuo no sabe hacia dónde se dirige, tampoco sabe lo que lo empuja (...) El hecho del héroe no es hoy lo que era en el siglo de Galileo. Donde antes había oscuridad, hoy hay luz; pero también donde había luz hay ahora oscuridad. La hazaña del héroe moderno debe ser la de pretender traer la luz de nuevo a la perdida Atlántida del alma coordinada.











Hoy todos estos misterios han perdido su fuerza; sus símbolos ya no interesan a nuestra psique. La noción de una ley cósmica, que sirve a toda existencia y ante la cual debe inclinarse el hombre mismo, hace mucho que pasó a través de las etapas místicas preliminares representadas en la astrología antigua y ahora es algo que se da por sabido en términos meramente mecánicos. El descenso de los cielos a la tierra de las ciencias occidentales (desde la astronomía del siglo XVII a la biología del siglo XIX) y su concentración actual, por fin, en el hombre mismo (en la antropología y la psicología del siglo XX), marcan el camino de una maravillosa transferencia del punto de enfoque del asombro humano. Ni el mundo animal, ni el mundo de las plantas, ni el milagro de las esferas, sino el hombre mismo, es ahora el misterio crucial. El hombre es la presencia extraña con quien las fuerzas del egoísmo deben reconciliarse, a través de quien el ego debe crucificarse y resucitar y en cuya imagen ha de reformarse la sociedad. El hombre, entendido no como “yo”, sino como “tú”: pues ninguno de los ideales o instituciones temporales de ninguna tribu, raza, continente, clase social o siglo puede ser la medida de la divina existencia inagotable y maravillosamente multifacética que es la vida de todos nosotros. 





El héroe moderno, el individuo moderno que se atreva a escuchar la llamada y a buscar la mansión de esa presencia con quien ha de reconciliarse todo nuestro destino, no puede y no debe esperar a que su comunidad renuncie a su lastre de orgullo, de temores, de avaricia racionalizada y de malentendidos santificados. “Vive —dice Nietzsche— como si el día hubiera llegado.” No es la sociedad la que habrá de guiar y salvar al héroe creador, sino todo lo contrario. Y así cada uno de nosotros comparte la prueba suprema —lleva la cruz del redentor—; no en los brillantes momentos de las grandes victorias de su tribu, sino en los silencios de su desesperación personal.





Las obras que se muestran en las fotografías pertenecen al museo nacional de arqueología, ubicado en Madrid.

Texto copiado del libro "El heroe de las mil caras" de Joseph Campbell.
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